jueves, 12 de agosto de 2010

Montreal



Carteles en otro idioma, fumadores, el bus no anuncia los nombre de las paradas, cafés y restaurantes de postín por todos lados, gente cenando después de las 8... denfinitivamente esto parece otro país, esto es Montreal, la segunda ciudad francófona más poblada del mundo.
Montreal es una ciudad muy diferente al resto del país. Tiene un casco histórico bonito y pequeño, pero lo mejor de esta ciudad es recorrer sus barrios, quartier latin, the village, petite italie, mile end, centre ville, chinatown y plateu, cada barrio es una historia, una fisonomía y una gente diferente y todos merecen la pena.
Así que después de recorrer la primera tarde-noche el viejo montreal, nos quedaba un día y medio para el resto, así que decidimos alquilar unas bicis que el ayuntamiento de montreal gestiona estupendamente, el sistema es fácil, tú las retiras en una "estación" y la devuelves en la que tú quieras.
Gracias a las bicis pudimos recorrer todos los barrios en tiempo record, los barrios que más nos gustaron fueron Quartier Latin, con mucho ambiente estudiantil y muy animado, un poco desordenado e irreverente pero muy divertido, el Viejo Montreal, con mucho toque europeo, y el Mile End, que en algún sentido nos recordaba a montevideo.
En el Quartier Latin no dejamos pasar la oprtunidad de cenar en la cervecería "Les 3 Brasseurs", conocida por fabricar su propia cerveza. Probamos una cerveza llamada Ambreé, tostada, muy bien recomendada por Daniel, nuestro simpático camarero, que aparte de atendernos estupéndamente (el servicio aquí suele ser bastante bueno) nos habló en un perfecto español aprendido en Valencia.
También quedamos muy contentos con el albergue, en pleno casco histórico. El desayuno bastante bueno y la habitación muy confortable aunque un poco calurosa, cada habitación tiene un nombre diferente relacionado con el color, a nosotros nos tocó la "rouge".

sábado, 7 de agosto de 2010

Cambio de guardia y trompetazo

Como ya comentamos, los mayores atractivos de Ottawa suceden entorno al Parlamento. También el cambio de guardia, muy británico todo, muy interesante.
Apunto un par de cosas que nos llamaron la atención, después de la parafernalia del cambio de guardia, la guardia no se queda en el parlamento, se van los dos batallones para su casa, el cambio por el cambio.
La otra cosa que nos llamó la atención fue que con el calor que hacía y la humedad reinante, la soldadesca tenía que llevar un sombrero enorme de bisonte, aparte de una indumentaria más apropiada para el crudo invierno que para el húmedo verano; de esta forma uno de los músicos se fue al suelo, literalmente, a plomo y tuvieron que entrar otros soldados con una camilla, como si fuera un partido de fútbol, al soldado se lo llevaron un coche aparte.
Por supuesto, la ceremonia no se detuvo en ningún momento.

Museo de las civilizaciones


Después de la tormenta siempre llega la calma, esta vez la calma llegó cuando ya estábamos dentro del museo...
Mojados y todo disfrutamos del museo como niños. Es un museo enorme, sin rincones, todo curva, porque según los aborígenes en los rincones es donde se refugian los malos espíritus.
Lo más interesante del museo son las reproducciones que hacen sobre diferentes momentos de la historia de Canadá, desde los aborígenes hasta la actualidad.
Reproducen pueblos, tiendas, estaciones de tren, barcos, todo, todo, todo...no tiene un gran valor artístico pero sí didáctico, y la verdad es que es muy divertido ver como eran las posadas del oeste, las tiendas de los primeros pobladores o las canoas de los nativos...muy interesante.

La tormenta perfecta


De camino al Museo de las civilizaciones nos cayó una tormenta espectacular, de nuevo todo se nubló en cosa de pocos minutos y empezó a diluviar, truenos, relámpagos...Coincidió que estábamos cruzando uno de los puentes del río Ottawa, así que no había sitio donde protegerse, nos mojamos de lo lindo...

viernes, 6 de agosto de 2010

Canada is my heart!!!


Ottawa es una ciudad rara, no es una ciudad grande ni un pueblo, pero te da la sensación de estar paseando por una ciudad pequeña mientras ves rascacielos y visitas los mejores museos de este país, es una ciudad diferente. Es la capital de Cánada, por decisión unilateral de S.M. la Reina de Inglaterra.
La parte más bonita de esta ciudad es, sin duda, el "Parlament Hill", un complejo de varios edificios donde trabajan y dicuten los diputados y senadores. El edificio resalta sobre la ciudad, con su torre imitación de Big Beng y el color característico de la piedra con la que está hecho, una auténtica delicia que es el orgullo de los ottaw...de los habitante de Ottawa.
Por la noche aprovechamos a asistir a uno de los múltiples eventos que organiza esta ciudad al aire libre, el espectáculo audivisual que se organiza en la parte frontal del edificio principal del "Parlament Hill", el espectáculo recoje los principales eventos de la historia canadiense, así como un recorrido por los principales rincones del país. A mí me emocionó, el espectáculo es asombroso, todo el edificio es utilizado como pantalla pero es una "pantalla activa", pues los detalles de la fachada, las ventanas, la silueta del edificio tienen su parte de protagonismo.
Allí estábamos nosotros, tumbados en el césped y viendo ese impresionante despliegue, que termina con algunos comentarios de personas anónimas sobre lo que significa para ellos Canadá. Me quedo con uno de los últimos comentarios; "Canada? Canada is my heart", a día de hoy también es un poco del nuestro...

jueves, 5 de agosto de 2010

Entre rejas


"El 47 dijo al 23
parate mi cuate vamos a bailar
en aqui volando a rocanrolear
que el rock de la carcel va a comenzar, el rock
todo el mundo bailar
todo el mundo en la prisión
corrieron a bailar el rock"
Esta vez no hubo rock, pero sí cárcel. Llegamos a Ottawa y nos alojamos en la antigua cárcel de la ciudad y no es que Laura y yo nos hayamos metido en líos por vandalismo, ni nos hayan encarcelado por venir a romper puertas de garaje a este lado del atlántico. Es que la antigua prisión ha sido rehabilitada con muy buen criterio para su uso como albergue juvenil. Es impresionante ver las antiguas celdas y las escaleras, los cuartos de los guardianes, la duchas, pero resulta aún más interesante dormir en la antigua cárcel. En la foto, se puede ver que el edificio resulta bastante interesante pero el interior es mucho más atractivo. En cualuquier rincón te puedes quedar embobado pensando que ocurrió en su momento, quién estuvo... que pasó?

See you soon!!!!












Hasta luego Toronto. El martes pusimos rumbo a Ottawa en bus, dejando atrás Toronto, la ciudad que nos acogió durante unos cuantos días. Volveremos seguro!!! nos vamos atesorando recuerdos, sobre todo de momentos felices.
Una última parada en Toronto antes de partir, un recuerdo para el que fue nuestro pequeño hogar durante tres días y tres noches, el B&B "LES AMIS", regentado por el cordial y acogedor Paul-Antoine, más conocido por nosotros como Jean Paul Belmondo. Jean Paul nos supo deleitar con sus desayunos vegetarianos de crepes, gofres y tortilla francesa. Aquí dejamos una foto de un rincón de Toronto que supo ser hogar...